En mi pasaporte dice que nací en Los Angeles, California. Para los que no sabían soy toda una “California Girl”. Bueno, por lo menos en papeles. Mis papás vivían en Los Angeles por una beca, y que de sorpresa llegué yo. Me fui de California cuando tenía un año y después de eso, lo más al oeste que había llegado de Estados Unidos es Tennessee.
El año pasado se me hizo el milagrito y fuimos en un viaje histórico en familia a San Diego. El motivo: la graduación de mi hermano menor. El hecho y forma del viaje eran toda una aventura. Flashback completo… como cuando éramos pequeñas, volver a estar las 3 hijas en el mismo plan (auto, casa, baño, etc.) con mis papás, sin esposos o hijos. Fue bastante divertido. Un reencuentro que quien sabe cuando se pueda repetir.

Cruzamos al lado oeste de EEUU y al salir del avión todo fue diferente. De repente me confundí… ¿Dónde estoy? “¡Bienvenidos

Mi imagen de ciudad gringa es la locura del tráfico y la velocidad de
Pensé que esta impresión era porque en vez de ir a un hotel en el centro, alquilamos un departamento al pie del mar en Mission Beach. Una playa muy popular, preferida por los estudiantes de universidad, y precisamente el lugar donde mi hermano vivía. Muy relajado, con mucha vida de playa durante todo el año, con casas preciosas (no más de tres pisos). Por Ocean Front, una calle peatonal con ciclovía al pie de la playa, se puede ver todo el día personas trotando, patinando o paseando en bicicleta. Durante los fines de semana de verano se pone más intensa por la gran cantidad de turistas que van a disfrutar las playas. Mission Beach se extiende hacia el norte y va cambiando de nombre a Pacific Beach, La Jolla, entre otras. En cada caso varían los precios de las rentas y así la gente que
San Diego tiene árboles y flores que decoran casi toda
Hay varios barrios, cada uno con su característica especial. Algunos en los que parece haber detenido el tiempo, y de repente sientes que estás en los años 50. En otros, como el turístico Old Town, parece que estuvieras en alguna película del lejano oeste o en un pueblo mexicano antiguo.

¿Han oído hablar del “burrito californiano”? El verdadero está en San Diego. Es una cosa inmensa, con muchos ingredientes que ahora no podré contarles, pero solo para que se imaginen tiene papas fritas en el interior y con una tortilla extra grande. Si quieren el mero mero sabor, tienen que ponerle salsa picante.
Al caer la noche, el centro se transforma en una gran fiesta. Uno a lado del otro, los bares, restaurantes y discotecas con buena música para todos los gustos. En esos días me relajé en un concierto de jazz mientras cenábamos y un rato después bailar al ritmo flamenco en el Café Sevilla. Era semana de graduaciones, así que no faltaban los que decidían vengar en una noche los sufrimientos de todo un año.

Es mucho más lo que podría contar: lugares, barrios, playas… pero la mejor opción es vivirlo. A mi me faltó tiempo. Parece que es uno de los estados más caros para vivir, y aún así me quedó claro por que muchos dicen, “cuando conoces California, ya no te querrás ir nunca”. Al subirme al avión, como Terminator le dije al océano “I`ll be back”


A lo largo de nuestra vida hemos tenido muchos viajes pero este particularmente fue para mi uno de los mejores de mi vida ya de abuela, regresar a tenerlos a los 4 juntos a nuestro lado, lo 6 solos fue un sueño pero mejor ahora por compartir con mujeres grandes, amigas, gracias Luis Alberto, tu fuiste quien nos llevo alla y gracias a papa se hizo realidad un sueño que hay que repetir....
Compartir todos juntos, con tiempo para anecdotas, algunas que ni sabia, y conocer de la vida del graduado alla fue todo un placer y comparto que habra que repetirlo.....